martes, 19 de agosto de 2014

A la deriva


Sentir el aire, volverse oblicuo junto a un rayo de luz.
Mar de Pieles arrastra adentro cuerpos entregados,
que volverán a descansar a la playa
tras el ocaso.

Flota allí, depurada, la balsa
Brisa del norte golpea los contornos de madera
Se vuelve tormenta
Estruendos en fila electrifican la marea

Percute el torbellino en la noche sosiega
Sinfonía de desesperante candombe
Temo yo allí, y me refugio de la vida
Náufrago solitario de mis días

Hundo mi cabeza en el agua, veo el fondo del mar
Veo peces de colores nadar
Veo su vida entregar,
ofrendando su carne al fuerte
en solemne generosidad.

Veo también sirenas de rojizos cabellos,
escamas por nalgas y delgados senos.
Se acercan a cantar.
Hipnótico chillido me obliga
a tirarme al mar.
Nueva muerte me hará volver a empezar.

viernes, 8 de agosto de 2014

Asfixia

Idiotas tiemblan rió abajo,
y cascadas de sal muelen vergüenzas ajenas.
Nunca creí que tu fueras
la hechicera siniestra de estas tierras.

Las nubes transitan el vacío
dejando tras de sí las huellas;
reminiscencias de un anhelado pasado reciente.

Abruma el aroma de la paja reseca,
llamamiento ruidoso en interferencia,
tras el galope de mis mares atascados,
atestados y amargos,
grisáceos,
bajo la etérea planicie celeste.

Presta atención a tu juego
No sea que alguien patee tu tablero.

Giran en humedad nuestros dados
como trompos en el viento.
La suerte está echada
y nuestro corazón en la garganta.
Fortuna e infortunio cohabitan
en la cueva del inminente desenlace.

El instante eterno en que giran los dados
congelándolo todo:
el bombeo terrible de la cava,
la rítmica inalterable de la aorta.

Sueño vegetal



Sueño vegetal
en la rueda del Dharma
Cada hoja verde un rostro
cada rostro una máscara

Sueño para que sienta
un relieve no humano
donde no sé quién soy
pero comprendo algo


 
Este sueño que cuento
quisiera dibujarlo

Filosofía Perenne




Como aquel que mató y arrancó piel y carne
Y en vasija de barro volcó la tibia sangre
Y picó las entrañas y cocinó en las llamas
Y fracturando el cráneo lo volvió cuenco blanco

Revolvía con el femur y era el no-yo
(éramos no-nosotros cocinando)
Y regaló su cuerpo a los gusanos
Comiéndose a sí mismo
cielo santo